En situaciones de guerra, los seres humanos han demostrado ser capaces de realizar tremendas atrocidades contra sus semejantes. A continuación, algunas historias de horror de las dos guerras mundiales que nos avergüenzan como especie.

-Fábrica de bebés nazis: Hitler creía en la superioridad de la raza aria, por lo que ideó un plan para poblar el mundo de bebés rubios y de ojos celestes: el plan Lebensborn. Cuando los soldados nazis ocuparon Polonia fueron instigados a mezclarse con las mujeres locales; sus hijos fueron luego secuestrados y entregados a padres “arios”. Polonia afirma que 200.000 bebés fueron secuestrados en el programa Lebensborn.

-La partera asesina: durante la Primera Guerra Mundial, casi todos los hombres de ciudad húngara de Nagyrev fueron reclutados. Al mismo tiempo, el pueblo se llenó de campamentos para prisioneros de guerra aliados, que las mujeres de Nagyrev tomaron como amantes. Cuando sus maridos volvieron, con sus pretensiones y maltratos, Julia Fazekas, la comadrona del pueblo, le suministró arsénico a sus clientas. Años después, treinta y ocho mujeres fueron detenidas como sospechosas. Ocho de ellas fueron sentenciadas a muerte y siete a prisión perpetua. Se calcula que unas 300 personas murieron envenenadas.

-Orejas y cráneos como trofeos: durante la Segunda Guerra Mundial, miembros del ejército estadounidense llevaban consigo trozos de los cuerpos de japoneses muertos, como trofeos. Orejas, dientes y cráneos fueron utilizados como ornamento en las casas de los soldados de los Estados Unidos.

-Psycho Auschwitz: condenada a la horca a los 22 años, Irma Grese tuvo un comportamiento terrible para incluso sus patrones nazis. Trabajó en Auschwitz, donde era conocida por su crueldad: encontraba placer sexual torturando personas de las maneras más horribles; se dice que a algunas mujeres les cortó los pechos con un cuchillo, para gozar con el espectáculo.

-Canibalismo: durante la Segunda Guerra Mundial algunos aviones estadounidenses fueron derribados en la isla japonesa de Chichi-jima. Ocho pilotos fueron capturados por el ejército japonés. Se dice que se habría servido una cena para los oficiales de la Armada Imperial japonesa con la carne del cuerpo de uno de los presos ejecutados.

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