Las fotos

Recuerdo una a una las fotos que nos hicimos,
que no fueron demasiadas,
pero tampoco fueron las suficientes.

Aquella, tirando una moneda en la fuente,
pidiendo deseos que no compartimos,
no fuera a ser que se cumplieran, -¿o que no lo hicieran?-
(tonta yo, que aún ni esto tengo claro)

Aquella otra, corriendo por el parque,
cuando me agarraste, caímos
y te pudieron las ganas, dejando hablar a tus latidos.

Recuerdo que la primera de todas, fue de mi salto al vacío
al enamorarme de tí,
esperando a que tu me recogieras.
Luego, vino la tuya con aire suficiente,
mirando cómo sólo la tuve opción de abrir el paracaídas,
mientras, como podía, me sujetaba el corazón desbocado.

Tarde, como siempre. Yo y mi manía de aprender, siempre, tarde.

No fueron suficientes fotos,
no llegamos a miles de ellas,
las velas, aniversarios,
las sorpresas, nacimientos,
los años sin daños o la vejez,…

Pasaste de puntillas cuando yo quería bailar la vida contigo.

Recuerdo también las últimas fotos, de mi despecho y tu partida,
que recogían mi tristeza en la despedida.
El que se va, suele dolerse menos,
y marchaste decidido sin girarte, ni tan siquiera, una vez.
Lo fácil fue lamerme las heridas, una y otra vez,
lo difícil entender que la culpable no fui yo,
ni tú.

No fueron suficientes fotos,
pero fuimos los mejores modelos en las que nos hicimos.

A veces, sigo mi instinto masoquista, y re-miro esas fotos
que, no son más que mis recuerdos que,
ya no duelen y hasta tu figura se marcha difusa,
ya no quiero ni, que en ellos, te des la vuelta.

Sigue, sigue andando que yo ya no estoy para ver como desapareces.

…Que extraño el tiempo…
…Va a ser verdad que “todo lo cura”.

Reyes

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