Los tatuajes no son estáticos: las células de la piel comen y vomitan constantemente la tinta

Los tatuajes no son estáticos
Imagen: The New York Times

El tatuaje no es tan inocuo y estático como se cree. Un equipo de científicos en Francia hizo un descubrimiento sorprendente: la tinta de los tatuajes, que está compuesta por cristales, continuamente es ingerida, vomitada y consumida de nuevo por las células inmunitarias que protegen la piel. Este hallazgo brinda una mirada diferente a las técnicas para eliminar estos pigmentos.

Los investigadores, que compartieron sus resultados en el Journal of Experimental Medicine, indicaron que una clase de células llamadas macrófagos devoran el pigmento del tatuaje al verlo como un agente extraño. Solo lo desechan cuando mueren y es en ese momento cuando otras  células inmunitarias atrapan la tinta en un ciclo que no para de suceder y evita que el tatuaje desaparezca por completo.

Ratones tatuados

Para llegar a esta conclusión, el equipo tatuó las colas de varios roedores de laboratorio y esperaron a que macrófagos hicieran su trabajo. Al remover las células vieron que el tatuaje seguía inmutable. La razón es que los macrófagos expulsan la tinta al morir para alimentar a las células próximas.

Otro experimento consistió en trasplantar un trozo de piel tatuada de un ratón a otro. Mes y medio después se encontraron con que las células inmunológicas del roedor al que se le trasplantó el tatuaje tenían tinta en sus organismos. Esto demuestra que los tatuajes no son estáticos y tienen “vida”, gracias a que los macrófagos fagocitan, expulsan e ingieren los pigmentos una y otra vez.

La cola tatuada de un ratón, antes y después de matar a los macrófagos. Imagen: Baranska et al., 2018

Pigmentos enemigos

En investigaciones anteriores, los científicos habían logrado entender por qué los cristales de tinta del tatuaje son tan apetecibles para los macrófagos. Estas células inmunitarias reaccionan a las heridas causadas por las agujas para tatuar.

Estos pinchazos activan las ganas de comer de los macrófagos que ven a los pigmentos como un patógeno invasor. El nuevo estudio ahora permite mejorar las técnicas para erradicar tatuajes con láser y recomienda cuidar la remoción de las células  pigmentadas y evitar que otras consuman la tinta.

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