La mala racha de Zidane

La mala racha de Zidane

En el fútbol solo hay un argumento verdadero, veraz. Éste es el gol. Por ende todo lo demás que uno quiera argüir al analizar el porqué de un estado de cosas, aquí la situación por la cual atraviesa ahora mismo el Madrid de Zidane, es, en mayor o menor grado, verborrea, paja, hipótesis.

No obstante, en los procesos de éxito colectivo, como en el fútbol, hay por lo general una serie de elementos que al parecer saltan a la vista. Uno es el talento individual. Que, para poner el ejemplo perfecto, es el que desde hace algunos lustros encarna Messi. Cuya incidencia en el juego es tan determinante que, en algunos momentos de apremio, él y nadie más que él ha sacado al Barcelona del atolladero.

Otro es el funcionamiento o el engranaje de equipo. O sea, cuando las once piezas cazan en el campo de manera sincrónica. Porque entonces la robustez que puede adquirir dicho conjunto, así éste no tenga un jugador descollante, es tan significativa que lo extraño es que no pelee tú a tú con cualquier otro equipo, incluso con los que en el papel parecen muy superiores. Aquí se me viene a la mente el modesto Leicester, que a la postre doblegó a los grandes ingleses y se quedó con la Premier, y El Atlético de Madrid del Cholo, sobre todo el Atlético de sus primeros años, cuando quizá los colchoneros tenían una billetera menos robusta.

Así mismo el estado de ánimo, la parte emocional y mental es de suma importancia. Con especial énfasis, la que se vivencia dentro del campo de juego. Que es donde en últimas se libra la batalla por ganar o perder. Y es que a veces el solo hecho de creer que lo imposible es posible se traduce en una actitud desafiante, rayana con la temeridad, la locura, algo que sin duda desconcierta y atemoriza al rival. Tal cual hizo el Liverpool campeón de la Champions 2004-2005. Pues, para quien no se acuerde de este episodio, al finalizar el primer tiempo Los Reds iban perdiendo 3-0 contra El Milán de Kaká y compañía, y si no es porque después asumen una actitud altiva, contestaría, rebelde, jamás hubieran salido airosos de Estambul.

Por ultimo está el factor suerte. Un factor que muchas veces los analistas deslegitiman o rebajan a cuento de hadas, como si por el hecho de ser un factor intangible no existiera, o simple y llanamente pasan por alto. Sin embargo, es un factor presente en todo lo que se hace en la vida. Es decir, también en el fútbol. Donde el Chelsea dirigido por el técnico interino, Roberto Di Matteo, es un muy buen ejemplo. Me refiero a la forma cómo los ingleses ganaron la final de la Champions 2011-2012 contra el Bayern y las semifinales de esa misma edición contra el Barcelona. ¿O de qué otra forma se podría explicar la cadena de hechos favorables al conjunto Blue? Que recuerde: cuatro tiros en el palo, el penalti errado por Messi, otro errado por Robben, la avalancha de tiros desperdiciados a boca de gol por los equipos rivales y, por el contrario, el acierto Blue en las poquísimas ocasiones que tuvo.

Lo anterior para señalar un detalle. Al margen del mal estado de forma de algún jugador, Casemiro, Bale, Benzema; el Madrid de Zidane está pasando, como él mismo lo reconoció en rueda de prensa, por una racha negativa. La suerte ya no le acompaña. Es más, la suerte se burla de él. Contra el Villarreal esto quedó en evidencia. En el sorteo de octavos de ‘Champions’ más.

¡Hasta la próxima!

Isa Garcia 

¡Compártelo con tus amigos!