Cómo la princesa Diana convirtió el maquillaje en su 'arma' más poderosa

Para la princesa Diana de Gales, usar maquillaje era casi una obligación. Por eso, en su vida cotidiana solía llevar la cara lavada. Y su belleza natural se lo permitía.

Pero eso era solo tras las puertas cerradas. Al aparecer públicamente, su maquillaje se mostraba impecable. Era una especie de arma que utilizaba para protegerse de las críticas que hacían otras mujeres.

Así lo publicó el diario Daily Mail. Y lo acompañaban con una anécdota que sucedió alguna vez en las oficinas de Vogue. La princesa llegó muy maquillada y disculpándose por llevar tanto producto sobre su rostro, pero, de no hacerlo, los fotógrafos y la prensa dirían que se encontraba pálida, cansada o deprimida.

El maquillaje y las emociones

El maquillaje y el peinado eran de gran importancia para Lady Di. Antes de salir, se aseguraba de que ese mismo maquillaje transmitiera aquello que sentía en ese momento. A fin de cuentas, solo lo hacía para cuidar su imagen pública.

Si algo es evidente, es que la parte de su rostro que más resaltaba eran los ojos. De hecho, el delineador azul casi se convirtió en su marca personal durante sus días de juventud.

Cuando ya se encontraba en una edad un poco más madura, cambió el delineado azul por un contorno negro. Y ese maquillaje quedó inmortalizado en una entrevista que ofreció a la BBC, en la que habló del tema de las relaciones extramatrimoniales que estuvieron presentes durante su matrimonio con el príncipe Carlos, quien mantuvo durante ese tiempo una relación con una antigua novia.

El maquillaje de sus ojos transmitía las emociones, y lo hacía de una manera impecable. Demostraba tristeza y heridas que aún dolían.

La nueva etapa de Diana de Gales

Diana se renovó tan solo cuatro meses después de anunciar su separación con el príncipe Carlos. Se veía segura, independiente y preparada para asumir cualquier reto.

Se dedicó mucho más a las actividades benéficas. Se veía diferente. Meses antes de su muerte, su imagen dio un cambio drástico. Llevaba el cabello natural, la cara fresca y libre de maquillaje. Y su belleza se hacía mucho más evidente.

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