¡Esto es sorprendente! Pues resulta que existe una tecnología capaz de hacer del mundo un lugar mejor, pero las administraciones y la clase política son el mayor impedimento para que se realice. ¿Ya has escuchado algo de esto anteriormente? Es uno de los temas principales del Foro Económico Mundial (FEM) en su más reciente estudio sobre energías renovables.

El informe analizó en 30 países la instauración y puesta en marcha de sistemas de producción de energías renovables (solar y eólica). Los resultados son históricos: El coste de instaurar este tipo de fuentes ya es igual o menor que el de generar energía a través de combustibles fósiles.

Durante los próximos años el 65% de estos países conseguirán lo que el FEM denomina ‘paridad de red‘ aún cuando no logran disponer de subsidios gubernamentales. ‘Paridad de red’ quiere decir que el 50% de la energía eléctrica generada en un país se deriva de fuentes renovables.

Incluso en países como Estados Unidos, relacionado históricamente al uso masivo de combustibles fósiles, usar placas solares se ha convertido en toda una tendencia, al punto que llegaron a instalarse 125 paneles cada minuto durante 2016. De acuerdo a lo informado por el Departamento de Energía de ese país, 9.5 gigavatios han sido generados mediante energía solar fotovoltaica, 11.2 sumando los hogares y pequeñas industrias que comenzaron a emplear esta tecnología.

Hasta ahora 286 mil millones de dólares se han invertido a nivel mundial en energías renovables. No suena mal, pero esto es solo una cuarta parte del objetivo propuesto en el Acuerdo de París que se negoció en 2015. Dicho acuerdo tenía como finalidad aplicar las medidas necesarias para disminuir la dependencia de combustibles fósiles y conseguir que la temperatura del planeta no supere por más de dos grados la media global de la era preindustrial (14 °C).

El problema son los políticos

Si la instalación de sistemas renovables conlleva menos costos, ¿por qué no se masifican? La respuesta del informe es que el mayor impedimento es la política. Las instituciones y gobiernos no consideran la energía solar o la eólica como una tecnología capaz de cubrir por si misma las necesidades de sus países.

En consecuencia, no emprenden esfuerzos para que la normativa de generación eléctrica sea estandarizada y se establezca un marco apropiado en la legislación vigente, por lo que muchos inversores dispuestos a instaurar nuevas plantas eléctricas terminan por desanimarse.

El Foro Económico Mundial considera que, finalmente, generar energía solar tendrá unos costes tan competitivos que la industria eléctrica vinculada a los combustibles fósiles se verá obligada a hacerse a un lado. Ahora la cuestión es saber cuándo la acostumbrada ineptitud de la clase política permitirá que llegue ese momento, sin que sea demasiado tarde.

¡Compártelo en tus Redes!