La nueva política de McDonald’s que promete retirar los aditivos químicos de sus hamburguesas

La decisión surte efectos en la preparación de la mayoría de sus comidas, que incluye a su hamburguesa más popular: la Big Mac. 

aditivos químicos

La cadena de restaurantes de comida rápida McDonald’s recientemente anunció que la mayoría de sus hamburguesas ofrecidas en sus establecimientos en Estados Unidos no llevarán, a partir de ahora, conservantes, colorantes y saborizantes artificiales, según informa el diario USA Today.

Alimentos sin aditivos químicos

La nueva política ha sido aplicada en todos los locales de McDonald’s (14.000) en el país norteamericano y tendrá efectos en más del 60% de sus productos como sándwiches y hamburguesas, incluida la famosa Big Mac.

Alimentos sin aditivos químicosEl único ingrediente exceptuado es el pepinillo, el cual requiere de conservantes artificiales para su preparación. Sin embargo, “los clientes podrán solicitar que no se incluya, si es su preferencia”, manifestó el presidente de McDonald’s USA, Chris Kempczinski.

Entre los principales ingredientes que serán sometidos a los cambios están:

  • La salsa Big Mac, que a partir de ahora no llevará sorbato de potasio, benzoato de sodio ni EDTA cálcico disódico, y tampoco colorantes ni saborizantes artificiales.
  • El queso americano, que antes empleaba ácido ascórbico como conservante.
  • El pan de hamburguesa, cuya elaboración prescindirá del conservante de propanoato de calcio.

Una apuesta por la comida saludable

A su vez, la cadena de restaurantes ya está implementando la utilización de carnes 100% frescas en lugar de congeladas en su hamburguesa Cuarto de Libra y la exclusión de conservantes artificiales de su producto de pollo Chicken McNuggets. Además, estima que para 2025 dejará por completo el uso de huevos producidos por gallinas enjauladas.

Este cambio lo introduce la compañía en respuesta a las altas y crecientes expectativas de los clientes que cuestionan tanto la calidad como la fuente de los productos, con lo cual “definitivamente los clientes cada vez se hacen más exigentes respecto a poder saber de qué está hecha su comida”, señaló Kempczinski.

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