Un grupo de investigadores de la Universidad Hebrea de Jerusalén, en Israel, descubrió que se puede hallar una concordancia entre el nombre de una persona y el aspecto de sus rasgos faciales con una asombrosa precisión, informa Science Daily.

Experimento humano

Según los resultados del estudio publicado en la revista ‘Journal of Personality and Social Psychology‘, los estereotipos culturales que asignamos a los nombres tendrían algo que ver con este hecho.

El grupo de científicos dirigido por Yonat Zwebner llevó a cabo una serie de pruebas con la participación de algunos voluntarios de Israel y Francia. Se les enseñó a los participantes una foto y se les solicitó escoger el nombre que pudiera corresponder al rostro tomando como referencia una lista de 4 ó 5 nombres. Los participantes consiguieron ser precisos hasta en un 40% de los casos.

Experimento computarizado

En otra prueba, los expertos utilizaron un ordenador programado con un algoritmo de aprendizaje para relacionar nombres con caras. En este experimento, la computadora fue también bastante precisa, con resultados entre el 54% y 64% de acierto.

Los científicos establecen esta concordancia citando a los estereotipos culturales que están relacionados a los nombres. Según señala Zwebner, la manifestación del nombre en el rostro podría deberse a que la gente subconscientemente modifica su apariencia para adaptarse a las normas culturales y los signos vinculados a sus nombres.

“Un estudio previo pudo demostrar que hay estereotipos culturales asociados a los nombres, incluyendo qué apariencia debe tener alguien”, comenta el autor del estudio. “Por ejemplo, la gente es más propensa a imaginar a un Bob con el rostro más redondo que un Tim. Consideramos que estos estereotipos pueden influir a través de los años en el aspecto de la cara de las personas”, concluyó.

¡Compártelo en tus Redes!