El origen de las chuches es algo menos sorprendente de lo que debería

Sorprende pensar que algo tan peculiar y objeto de deleite para niños y adultos, puede tener unas raíces tan ancestrales, y como esto, ha ido evolucionando a través de los tiempos en todo tipo de combinaciones, ingredientes y sobre todo, y quizá lo que nos resulta más relevante en el presente, en cuanto a su presentación, con colores y formas variopintas.

Hay que reconocer que para la mayoría de las personas, tener la oportunidad de disfrutar de una chuchería, es motivo de deleite y disfrute, puro placer hedónico, como ya nos invitaron a pensar los Griegos en la época clásica.

Pero esta tradición se remonta muchísimo más atrás en el tiempo. Ya fueron los primeros prehistóricos los que descubrieron una chuchería cuyas propiedades de dulzor resultaban ser un placer y cuya adquisición y manutención presentaba ciertas dificultades: La miel producida en panales.

Hay que entender que el azúcar, uno de los principales componentes de las chuches, tal y como lo conocemos hoy, no empezó a producirse en grandes cantidades, hasta después del descubrimiento de América con lo cual, todos los vestigios de azúcar y el tratamiento de la caña, aunque se remontan a siglos anteriores, no pueden ser considerados momentos relevantes para su producción y disfrute por parte del pueblo en general.

Pero por el contrario, la miel, cuyo acceso fue mucho más asequible desde tiempos remotos, y cuyo poder dulcificador semejante al del azúcar, ya empezó a ser motivo de uso desde los inicios de la humanidad.

Los primeros vestigios del dulce

Es curioso observar, como ya desde el siglo XX a.C (hace más de 4.000 años), los primeros Egipcios confeccionaban unos dulces combinando frutas, nueces y miel.

También se conservan vestigios en la época Griega, con las incursiones de Alejandro Magno, en las que descubrió el uso de las cristalizaciones del azúcar como método de conservación en la zona del Tíbet y la India. Estos producían un dulce granulado llamado sharkara y de ahí procede el nombre original de “sacarosa” (o azúcar de mesa).

Pero antes del descubrimiento de América como comentábamos anteriormente, ya fueron los cruzados, a través del historiador Guillermo de Tiro durante el siglo XII, los que observaron que las propiedades de este azúcar, como medio para edulcorar y fabricar dulces era incluso quizá un producto “necesario para la salud de la humanidad”.

La proliferación del azúcar y el boom de las chuches

Es curioso la facilidad que disponemos en la actualidad, para acceder a las chuches: Tan simple como solo acceder a una página web como https://www.superchuches.com y hacer un pedido online y en pocas horas disfrutaremos de una buena provisión de chucherías sin movernos de casa.

Pero esto no ocurría así en el pasado. Precisamente los italianos tras el descubrimiento de América, encontraron un buen filón en la importación de la caña de azúcar para la fabricación de las primeras golosinas, y dulces que eran motivo de gran deleite para toda la población Europea.

Pero hasta el siglo XIX el consumo de productos dulces elaborados con azúcar refinado era todo un lujo, y solo se lo podían permitir las élites dado que los procedimientos de recolección, producción, fabricación y distribución eran demasiado rudimentarios. Precisamente es de destacar, que una de las chucherías más populares en aquel entonces, era el equivalente a lo que hoy en día conocemos como fruta escarchada.

No fue hasta este siglo, cuando el proceso de industrialización estalló, y permitió a las masas acceder de una manera mucho más asequible a estos productos de tan fuerte demanda.

De hecho es interesante observar que entre los siglos XIX y XX, el consumo de dulces, chuches y azúcar se consideraba un alimento de primera necesidad.

Pero hasta ahora, solo hemos visto como las civilizaciones antiguas, utilizaban combinaciones de productos cotidianos como los frutos secos, la fruta y productos dulces tales como el azúcar o la miel, y con ellos creaban alimentos semejantes a lo que hoy conocemos como chuches

Pero no fue hasta finales del siglo XIX cuando los Turcos decidieron realizar chucherías tales y como las conocemos hoy en día: Los caramelos, las esponjitas, y muchas otras golosinas, en imagen y semejanza a las que disponemos en las tiendas presentes de esta índole

Es difícil decidir quién fue el verdadero inventor de las chuches. Como podemos observar la historia ha sido muy cambiante y fueron muchos los que probaron a hacer mezclas para obtener resultados de disfrute para el paladar. Pero son muchos los historiadores en esta materia los que concuerdan, que posiblemente el inventor de la chuchería moderna fue Milton S. Hershey, fundador de Hershey’s Milk Chocolate a principios del siglo XX. Precisamente esta compañía es reconocida por la gran cantidad de barritas dulces que ha ido produciendo y popularizando a lo largo de su historia siendo su precursor, el archiconocido Toblerone.

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