Los investigadores descubrieron un particular indicador de la motivación en las mujeres y sus anhelos de poder: la forma de su cara. Concretamente, el estudio asegura que las mujeres con el rostro más ancho suelen poseer mayores deseos de poder e influencia, y por esta misma razón tienen más probabilidades de éxito en sus proyectos.

Un grupo de psicólogos de la Universidad Friedrich-Alexander de Baviera, en Alemania, analizó los efectos de la fuerte actividad hormonal de la adolescencia sobre el cerebro y el desarrollo del cuerpo. La teoría que han planteado explica que los cambios presentados en esa etapa también influyen en la formación de los huesos de la cara y en el desarrollo de aquellas zonas del cerebro relacionadas con el comportamiento y la motivación.

Mientras se llevó a cabo la fase experimental de la investigación, se hicieron mediciones del ancho y la altura de las caras de las participantes, y se calculó la relación entre la separación entre pómulos y la distancia entre las cejas y el labio superior.

Necesidad implícita de poder

A la relación encontrada se le establecía un valor, denominado ‘fWHR‘, siglas del término en inglés ‘width-to-height ratio’, que significa proporción altura-anchura. Los valores más altos correspondían a las mujeres con rostros más anchos (considerados más masculinos), mientras que las proporciones más bajas se asignaron a rostros más angostos (o femeninos).

Luego, los científicos hicieron pruebas a 213 individuos para evaluar su puntuación bajo un parámetro psicológico llamado “necesidad implícita de poder”, definido como una predisposición subconsciente a sentir deseo de obtener y ejercer poder. Los resultados fueron sorprendentes: había una relación positiva entre los valores ‘fWHR’ y ese deseo de poder… pero unicamente en las mujeres.

El director de la investigación Kevin Janson, en declaraciones publicadas por ‘Daily Mail‘, admitió que el resultado fue relativamente asombroso: “Este hallazgo fue inesperado, ya que las el ‘fWHR’ se asocia comúnmente a los hombres”. El científico explicó que este singular descubrimiento indica “un refinamiento del cerebro femenino durante la pubertad, impulsado por altos niveles hormonales”. Dijo además que un “muy buen ejemplo” de lo encontrado aquí puede ser la canciller alemana Angela Merkel, y también mencionó que Margareth Thatcher, una de las más destacadas mujeres en la política internacional del siglo XX, tenía rasgos amplios.

¡Compártelo en tus Redes!