Productos como Lysol, que en sus comienzos fue creado como un desodorante vaginal y hoy día es una linea de desinfectantes para uso en el hogar; o el famoso Listerine, que funcionó inicialmente como remedio para la cura de enfermedades de transmisión sexual y hoy es un popular enjuague bucal, son un claro ejemplo de la transformación radical de algunas marcas.

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