colombia

Es hora de que el pueblo colombiano pierda la inocencia y cree una unidad nacional verdadera, que desenmascare a gran parte de la clase política y sus continuas disputas de intereses, favores y odios personales. No acepto hablar más con un colombiano que se encuentre alienado por la polarización actual.

El 1 de abril se materializó la anhelada marcha del expresidente Álvaro Uribe, respaldado por su partido Centro Democrático y por varias figuras políticas del país, como lo es el exprocurador general Alejandro Ordoñez; la cual giraba en torno a los ya desgastados discursos que vienen “defendiendo” hace unos años: el acuerdo de paz con las FARC, la reforma tributaria, la defensa de la familia, la corrupción, defensa de la democracia y poco más. El derecho a movilizarse existe, pero el derecho a engañar o utilizar mecanismos retóricos para manipular información, jamás va a tener respaldo normativo ni moral.

Frente a esto, razón tiene Daniel Samper al decir en su columna en la Revista Semana que se iba a “realizar una marcha para protestar contra la corrupción de los otros, no de la suya propia”. No es posible que con tanta experiencia que tienen los colombianos frente a casos de corrupción, marchen de manera alienada apoyando a un partido político, que solamente tiene como base atacar todo lo que lleve el nombre de Santos (no lo defiendo porque también ha cometido errores); no tienen propuestas sólidas, no tienen metas a cumplir, no tienen ideas innovadoras, no dan vías alternas reales e inteligentes a los problemas, su único fin es hacer oposición a partir de rencores personales y le temen a los debates académicos.

Ejemplo de lo anterior fue lo ocurrido con el Senador Daniel Cabrales quien culpó inmediatamente a las FARC (mientras estos se encuentran enviando ayudas a Mocoa y se colocan a disposición para la reconstrucción) de la tragedia ocurrida en Mocoa, pero ¡por favor!; por más disculpa que pida, es una muestra de que ese partido aprovecha todo tipo de percances para revalidar sus falsas acusaciones; ejemplificando a la perfección a Joseph Goebbels, quien decía que entre la mentira fuera más grande, más gente la creería; este es el nivel de inteligencia de gran parte del congreso de la República, el cual se encuentra también inmerso en disputas personales, en donde fue una completa odisea para la Unidad Nacional aprobar la JEP y en el mismo camino va el Estatuto de la Oposición; esto sucede porque los colombianos seguimos eligiendo mal, el Centro Democrático por hacerse notar, se ausentan de los “debates” (no son más que discursos alejados de la academia), en donde se hace una guerra de trincheras, y por otra parte la coalición de la presidencia que no tiene nada de unidad como tal.

La polarización actual la ha generado el mismo Centro Democrático, como muy bien lo dijo en Semana en Vivo el Señor Andrei Sárez, a partir de manipular información y generar una preocupación constante en la sociedad colombiana, como si todo se hiciera mal y comparándonos con un país como Venezuela que es absolutamente diferente al nuestro, y están pagando ahora su inacción anterior; pero no hay que culparlos sólo a ellos, el verdadero y único culpable es la sociedad que no investiga, no piensa y no es coherente con la realidad del país; es un problema que sólo lo puede solucionar cada uno internamente.

Se necesita un líder que verdaderamente una a Colombia, que la haga avanzar, ya el tema no es la negociación con las FARC, es su implementación, y colocar en la agenda nuevos problemas que se deben solucionar: la economía, la pobreza, la educación, el trabajo, entre muchos otros más que actualmente no se están considerando. Por otro lado debe haber una adecuada tridivisión de poderes, hoy día, todos los cargos son ejercidos como campañas para la presidencia, y esto no puede seguir así, es necesaria una reforma estructural, y tristemente no hay un líder que verdaderamente refleje esa imagen; solo unos cuantos y ya se están embarrando de la politiquería que tanto acusan. Cuidado Colombia, no esperemos llegar a un extremo para reaccionar, estamos a tiempo; adiós Santos, adiós Uribe y adiós todos los que alguna vez hicieron parte de sus gabinetes; en estos momentos son un lastre.

Fredy Socarras

¡Compártelo en tus Redes!