Inteligencia artificial: ¿Qué es el aprendizaje automático?

Cuando se hace referencia a la Inteligencia Artificial (IA), tal vez lo primero que viene a nuestra mente sea algún paisaje futurista o escena distópica de algún libro o película donde la especie humana es sometida y esclavizada por máquinas. Y si estamos menos prevenidos al respecto, quizá pase por nuestra mente la inquietud acerca de si algún día vamos a interactuar con robots capaces de pensar y sentir como nosotros.

Aunque estos escenarios no sean del todo una realidad, hay desarrollos alrededor de la IA que no dejan de suscitar preguntas sin que nos sintamos intimidados por los alcances que puedan llegar a tener. Es por eso que vamos a indagar un poco sobre en qué consiste esta tecnología, cuál será su impacto en nuestras sociedades y sus posibles implicaciones.

Actualmente podemos reconocer tareas de IA en la traducción de documentos, el reconocimiento facial y sistemas que aprenden a comportarse de manera autónoma (robots o vehículos sin conductor). La parte de IA que ha hecho posible estas tareas y que ha tenido mayor desarrollo e impacto se conoce como aprendizaje automático (machine learning) que permite crear software inteligente capaz de tomar decisiones automáticas utilizando grandes cantidades de datos.

No obstante, y pese a sus grandes posibilidades, el aprendizaje automático aún está lejos de reemplazar al ser humano en tareas más complejas y creativas, aunque hay que reconocer que este tipo de software inteligente es más efectivo en la extracción de patrones y la ejecución de tareas repetitivas.

El aprendizaje automático es, entonces, una técnica que permite entrenar un software, de manera supervisada o no, para que realice predicciones inteligentes usando grandes cantidades de datos, lo cual puede traducirse en realizar cálculos muy precisos que manejan diferentes variables para determinadas características.

Las ventajas que ofrece el Machine Learning son enormes cuando un software aprende de una gran cantidad de datos disponibles en el mundo digital, consigue entender nuestro lenguaje y logre interpretar datos con tal precisión que las predicciones sean muy acertadas. Las empresas utilizan esta tecnología no sólo para tomar mejores decisiones, sino para visualizar fortalezas y debilidades, sin pasar por alto la identificación de nuevas oportunidades.

No en vano los gigantes tecnológicos están invirtiendo cada vez más en IA. Google trabaja en el desarrollo de procesadores de información cuántica que ayudarían a construir nuevos ordenadores basados en IA, Facebook perfecciona patrones de reconocimiento de imágenes y modelamiento de lenguaje, IBM con el super ordenador Watson mejora funciones cognitivas y optimiza la capacidad para realizar diagnósticos médicos relacionados con el cáncer, por ejemplo.

Ahora bien, recientemente Elon Musk CEO de Tesla y SpaceX, en una entrevista para la revista Rolling Stone afirmó que la humanidad se enfrenta a dos nuevas amenazas: el cambio climático y la Inteligencia Artificial. La primera no constituye ninguna novedad, pero en cuanto a la segunda ¿Por qué se refiere a la inteligencia artificial? ¿De dónde surge la preocupación de que la IA es un riesgo real e inminente para nuestra especie? ¿Acaso tiene que ver con el hecho de que podamos construir máquinas que lleguen a pensar como nosotros? ¿Llegarán las máquinas a ser tan conscientes que puedan controlar, esclavizar o acabar con la especie humana?

Para Musk, la cuestión tiene que ver con el dinero que se invierte en su investigación, y sólo es cuestión de tiempo, pues los desarrollos en IA crecen de manera exponencial. Sin embargo, el estado actual del aprendizaje automático se relaciona con la ejecución de tareas repetitivas que involucran recopilación de datos y cada vez hay una tendencia a especializarse. Pero, pasarán muchos siglos para que una máquina sea consciente y pueda pensar por sí misma si es que logra hacerlo, por ahora no existe ningún fundamento científico que valide la preocupación de Musk, por lo menos en un futuro cercano.

Lo que no podemos dejar como un cabo suelto es el uso que se haga de este tipo de tecnologías, porque así como pueden ayudar a detectar diagnósticos de enfermedades, también pueden ser utilizadas como herramientas de vigilancia o represión, el desarrollo de estas tecnologías abre un panorama inmenso que no debe ser ajeno a su pronta regulación.

CITI SCIENCE LAB

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