Lo que nunca debes hacer si te encuentras en medio de un desastre

“Escuchar el metal crujiendo es un sonido que jamás podré  olvidar”, relata George Larson, sobre su experiencia en 1973 como pasajero en el vuelo número 440 de Indian Airlines, el cual hacia la ruta desde Madrás a Nueva Deli. 

Aproximadamente eran las 10:30 pm y el avión estaba en medio de una tormenta que no le permitía volar a mucha altura, y no se veía nada hacia afuera.

Luego se fue en picado y el primer impacto contra el suelo fue en la cola. George fue inmediatamente expulsado del asiento. El avión continuaba patinando sobre el suelo y, de repente, el fuselaje se rompió por la mitad.

Finalmente después del impacto la siguiente memoria de Larson es abrir los ojos y encontrase acostado de espaldas sobre los vestigios de la nave. En ese momento los tanques de gasolina de las alas estallaron.

Comenzaron a llover objetos sobre Larson cayendo en las proximidades. Tuvo que arrastrarse por el suelo para ponerse lejos y a salvo. Sólo sobrevivieron 17 personas y él fue uno de los afortunados, a pesar de que minutos antes había realizado algo muy peligroso.

Justo unos minutos antes del infortunado accidente se habían encendido las señales de abrocharse el cinturón, las cuales ignoró mientras permanecía sentado en las últimas filas del avión.

Quienes no llevan un cinturón de seguridad son casi cuatro veces más propensos a morir en caso de un accidente de avión (Crédito: Alamy)

En accidentes aéreos  existe mayor probabilidad de fallecer cuando el pasajero no tiene el cinturón abrochado.

Cuando la reacción es lenta

Por increíble que parezca, la mayoría de las personas suelen tener una reacción tardía a la hora de salvarse cuando se encuentran en situaciones de alta peligrosidad.

Muchos se quedan paralizados ante una ola de un tsunami formándose, otros se ponen a hacer polémica en medio de un naufragio mientras atraviesan una tormenta.

La psicología ha comprobado que las personas suelen tomar resoluciones altamente autodestructivas cuando se encuentran en medio de una situación de mucha presión.

John Leach, psicólogo ingles de la Universidad de Porstmouth, explica que el objetivo de un taller de supervivencia es enseñarles a evitar tomar decisiones que tomarían normalmente en estas situaciones, en lugar de entrenarles sobre lo que deberían hacer.

Leah opina que más del 80% de las personas tienen reacciones incorrectas en momentos de catástrofes.

Para ilustrar, durante el terremoto que sucedió en 2011 en Japón, se puede ver claramente como algunas personas ponían en riesgo su vida mientras huían en un supermercado, sólo para tomar botellas de licores.

Durante el terremoto de 2011 en Japón, algunas personas corrieron a salvar botellas de alcohol en los anaqueles de los supermercados en vez de preocuparse por salvar sus vidas en medio del peligro.

En situaciones de emergencia, nuestro cerebro se nubla.

En 2001 en el Sur de Inglaterra, navegando en kayak en las peligrosas corrientes de la Isla de Wigth, se encontraba un Profesor de la Universidad de Cambridge.

El bote se volcó debido a las fuertes olas, y el profesor paralizado durante unos 20 minutos estuvo sostenido al kayak, sin acordarse de que tenía un móvil.

Lo insólito es que la llamada inicial fue para su hermana que vivía a más de 5.000 Km. en Cambridge, y seguido llamó a Dubái para hablar con su padre.

Afortunadamente sus familiares lograron llamar a la Guardia costera y el profesor fue rescatado.

Ya con esta introducción, te explicamos a continuación 5 cosas que siempre debes evitar si estás en medio de un desastre.

1. Quedarte paralizado

En una situación de desastre inminente las personas en su mayoría se quedan paralizadas.

Cuando nos  quedamos congelados por miedo, el cerebro instintivamente frena todas nuestras acciones, que se puede interpretar como una actitud pasiva.

Después de los ataques del World Trade Center, los que estaban en los pisos superiores esperaban cinco minutos en promedio antes de evacuar (Crédito: Getty Images)

El cerebro reptil e instintivo ubicado en la base del cráneo al percibir la secreción de adrenalina, produce una tensión muscular para poder mantenernos paralizados y sin movernos.

Este proceso se presenta en todo ser viviente de la especie animal y humana, y si queremos sobrevivir se debe aprender a  enfrentarlo.

2. Inhabilidad para pensar y reaccionar

Israel se planificaba para arremeter contra Irak, al inicio de los años 90, en la época de la Guerra del Golfo.

Primero hubo un ataque de gases ejecutado por las tropas de Irak, y en ese momento el gobierno Israelí se predispuso al peor escenario.

Su reacción fue equipar a sus habitantes con antitóxicos y máscaras antigás. Cuando sonara la alarma las personas debían refugiarse y utilizar los equipos.

Se contabilizaron un poco más de 1000 heridos después de 21 ataques, a pesar de que no se usaron armas químicas, sin embargo, no estaban heridos por las razones obvias.

Las explosiones perjudicaron a un 22%, los demás se vieron afectados por alarmas falsas. Y  un total de 11 personas fallecieron por no abrir el filtro de aire luego de colocarse la máscara.

Como en el ajedrez, la velocidad de decisión en una crisis está limitada por la memoria. (Crédito: Getty Images)

La psicóloga Sarita Robinson, de la Universidad Central de Lancashire, dice que “Cuando se trata de procesar nueva información el cerebro está limitado en su capacidad

La velocidad para pensar las posibilidades va mermando cuando estamos en medio de un desastre. La primera opción del cerebro es segregar dopamina (hormona para sentir bienestar) al cuerpo. La dopamina si bien se asocia a la gratificación, lo cual puede sonar contradictorio, también es importante para preparar al organismo cuando existe un peligro inmediato.

La adrenalina y cortisol, son a su vez activadas cuando se segrega la dopamina, y aquí es donde se complica.

La corteza prefrontal se apaga, que es la encargada de la memoria y se encuentra detrás de la frente, cuando esta combinación de hormonas aparece.

Lo que conduce a olvidos y a tomar decisiones erradas, en momentos de peligro.

3. Una sola visión

La perseverancia tiende a ser la clave para resolver y accionar ante un desastre, y es usual que intentemos varias veces hacer lo mismo aunque obtengamos el mismo resultado fallido.

Las personas que están diagnosticadas con algún daño en su corteza prefrontal de manera permanente, también presentan lo que se llama visión de túnel.

Es decir, se nos presentan pensamientos inflexibles cuando estamos ante una situación estresante, debido a que esta región del cerebro se apaga.

4. La rutina es mortal

El especialista en manejo de emergencias y desastres, James Goff, de la Universidad de Hawái, afirma que una causa de mortalidad es que “muchas personas fallecen porque se regresan a buscar artículos personales como la cartera o a verificar si la cocina estaba apagada…” a esta reacción los psicólogos le han llamado “comportamiento estereotípico”.

El año pasado los videos del Aeropuerto Internacional de Dubái, muestran como cuando el vuelo 521 de Emirates chocó, los pasajeros adentro del pasillo que estaba lleno de humo se tropezaban intentando sacar los equipajes de mano.

La razón es que nuestros hábitos y rutinas son indispensables para nuestro cerebro.

Cuando un avión se estrelló en un aterrizaje de emergencia en Dubái el año pasado, los pasajeros se detuvieron a recoger su equipaje de mano aunque la aeronave estaba en llamas. (Crédito: Getty Images)

La mente sufre desgaste extremo cuando se presentan situaciones nuevas, ya que debe organizar una nueva estructura en nuestro entorno.

Lo cual también nos permite esclarecer el cansancio que se experimenta al comenzar un nuevo trabajo o salir de vacaciones.

5. Estado de Negación

“Por ilógico que parezca, las personas se acercan a la playa, para ver de cerca un tsunami” afirma Goff. Los riesgos y peligros son ignorados en su totalidad ante una situación de peligro inminente. Y este comportamiento se repite en más del 50% de las personas.

Robinson afirma existen dos razones para esto, cuando la situación no se reconoce como peligrosa la persona puede equivocarse; y también que la persona se niegue a reconocerla.

Durante los recientes incendios en Portugal, muchas personas fallecieron tratando de escapar en el último minuto (Crédito: Getty Images)

Un ejemplo, es que cuando se presentan incendios fuera de control, en medio de la evacuación, sucede recurrentemente la segunda, ya que persona debe aceptar que todo será arrasado por el fuego.

Andre Gissing, que trabaja para Risk Frontier y es experto en manejo de riesgos dice; “En la mayoría de los casos se les hace tarde para salir y escapar, porque se quedan contemplando hasta que llega el humo”.

Está demostrado científicamente después de varias décadas que no somos buenos para calcular el riesgo, debido a que el cerebro tiende a confiar más en las emociones que en los hechos ante una situación de emergencia.

Es decir, que la tendencia es a darnos confianza y anular pensamientos que sean estresantes, cómo es el caso si corremos peligro de desaparecer.

Esto vendría siendo una posible explicación de por qué los pacientes que tienen una enfermedad terminal como cáncer, antes de ir al médico a verificar sus síntomas se toman aproximadamente unos cuatros meses.

En una emergencia la gente tiende a actuar como si nada sucediera (Crédito: Getty Images)

Lo que se debe hacer en medio de un desastre

Tener un plan de supervivencia es la base, afirma Goff.

“A pesar de que puede ser difícil, es más probable que se pueda escapar de un tsunami, si se tiene certeza de lo que se debe hacer y se inicia de inmediato”.

Las acciones que nos pueden salvar la vida deben sustituir las acciones automáticas, opina Leach. Para lograr esto se debe realizar la práctica habitual para que las acciones de supervivencia puedan prevalecer.

Es importante que si no puedes controlar una situación no la subestimes.

Prepararse, reaccionar rápidamente, evitar la rutina y no entrar en negación, hacen la diferencia para sobrevivir más tiempo al peor de los escenarios. Y claro, un poco de suerte en el camino también puede contribuir.

Lee la historia original en inglés en BBC Future

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