Las distintas producciones cinematográficas, series de televisión, y dramatizados suelen mostrarnos cómo sus protagonistas repasan los principales momentos de sus vidas en unos cuantos segundos justo antes de su fallecimiento. Según parece, algo semejante sucede en el mundo real.

Sobre cómo el cerebro humano logra reproducir los recuerdos ante situaciones críticas es un tema que hasta el momento la ciencia no había analizado en profundidad, pero ahora un grupo de investigadores de la Universidad de Hadassah, en Jerusalén, Israel, han conseguido explicar la naturaleza de este enigmático evento cognitivo, informa el diario británico ‘The Telegraph‘.

Durante su reciente trabajo los investigadores han efectuado un análisis profundo a siete muestras del fenómeno al que denominaron “la experiencia de la revisión de la vida” (LRE o ‘life review  experience’). Basados en esta observación los científicos elaboraron una serie de preguntas para ser enviadas a 264 participantes que las han contestado minuciosamente acerca de su experiencia de la LRE.

El “tráiler” de la vida

Estos análisis hechos sobre aquellas personas que han tenido la experiencia de estar “cerca de la muerte” sugieren que el fenómeno raramente involucra recuerdos en orden cronológico, como sí sucede con frecuencia en las películas de Hollywood, en las que se recorre la vida de la persona moribunda con escenas que van desde la niñez hasta aquellos instantes antes de morir.

Los investigadores indicaron que el estudio arroja nuevas ideas sobre “uno de los fenómenos mentales más intrigantes que ha fascinado a los seres humanos desde tiempos inmemoriales”, señalando además que el fenómeno de la revisión de la vida, experimentado por la mayoría de los participantes, podría ser producido por las zonas del cerebro que retienen los recuerdos autobiográficos como la corteza pre-frontal, parietal y temporal medial.

Zonas del cerebro que almacenan recuerdos
Según los investigadores, las partes del cerebro que almacenan los recuerdos son las últimas afectadas por traumatismos.

Esas zonas del cerebro no son susceptibles a la pérdida de oxígeno y de sangre durante lesiones graves, lo que significa que son una de las últimas funciones del cerebro en sufrir.

A su vez, los científicos descubrieron que entre los más relevantes recuerdos presentados durante la experiencia de la revisión de la vida se encontraban aquellos momentos considerados como intensamente emocionales, de manera que dicho fenómeno “también podía ser experimentado por personas sanas que estaban atravesando por difíciles situaciones en condición extrema de estrés psicológico y fisiológico”.

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