Importantes especialistas en desarrollo infantil han destacado el nuevo filme de Pixar Intensa-mente por ilustrar de forma creativa el mecanismo por el cual las memorias se crean y depositan en la mente.

Uno de los temas que toca la película es la retención de la memoria a corto y a largo plazos. La ciencia ha determinado que las primeras memorias infantiles que se pueden recordar en la edad adulta son a partir de los tres años y medio. A menudo se habla de la ‘amnesia infantil’, que es la incapacidad para recordar en la adultez momentos de los primeros años de vida.

“Yo diría que esta es una declaración bastante arcaica”, expresó el psicólogo del desarrollo Steven Reznick al portal de la revista The Atlantic. El académico de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill explicó que, un poco tiempo después del nacimiento, los niños ya pueden empezar a formarse imágenes de las caras y reaccionar cuando las ven de nuevo. También, a los seis meses, ya tienen la capacidad de entender las palabras y aprender el lenguaje.

Sin embargo, otras formas más complejas de memoria se desarrollan hasta los dos y tres años de edad. Es el caso de la memoria episódica, que permite recordar eventos pasados. “Es como imaginar las escenas de una película. El niño empieza a unir eventos complejos”, explica Felipe Lecannelier, director del Centro de Apego y Regulación Emocional de la Universidad del Desarrollo.

La retención a largo plazo de estos recuerdos depende de varios factores, dice el psicólogo: “Lo que se ha descubierto en las últimas investigaciones es que dependerá de cómo te conversaron esos eventos el que los retengas más adelante”.

¿Te acuerdas de las últimas vacaciones que nos metimos al lago congelado en Villarrica? ¿Cómo te sentiste en tu primer día de colegio?, son algunas preguntas que desarrollan esta memoria en los niños. “Si los padres evocan esos momentos en las comidas, tienden a conversar sobre lo que ha ocurrido, es más probable que se retengan esos recuerdos”, dice Lecannelier.

En la película de Pixar, los recuerdos de Riley se van pintando de un color –amarillo, azul, rojo y morado–, según la emoción que ella sintió en ese momento. La ciencia también ha descubierto que los momentos emocionalmente fuertes e inesperados son los que más se retienen, explica Lecannelier.

Un mecanismo que es interesante notar en la película es ver cómo algunos recuerdos de Riley que eran amarillos (felices) se van tiñendo de azul (tristes) cuando está pasando por una crisis emocional a sus 11 años.

“Nosotros hemos hecho estudios de apego y hemos visto que la memoria es un proceso que se va reformulando. A los 20 años, las personas no recuerdan de igual forma que a los 30. Los recuerdos se van cambiando según cómo se vive el presente”, concluye el psicólogo.

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