Sabes hablar y ¿Sabes comunicarte?

Sabes hablar y ¿Sabes comunicarte? Todas las personas que tengan sus órganos del habla sanos pueden responder esta interrogante. Para la primera parte de la interrogante nos preparamos desde muy temprana edad. Alrededor de los 18 meses de edad comenzamos a decir nuestras primeras palabras algunas veces con poca claridad de pronunciación pero con un significado claro como Ma o Pa, para expresar el cariño por su mamá o papá. Una vez que aprendemos a hablar continuamos hablando y hablando que podemos parecer un transmisor de radio Fm o parecer a  Fidel Castro o a la Congresista Demócrata Nancy Pelosi y sus ocho horas de discurso en la tribuna de oradores de la Cámara de representantes Norteamericano. Ahora bien, ¿sabes que hablar no es lo mismo que comunicarte?

¿Quién te enseño a Hablar?

Cuando estoy trabajando como facilitador en las diversas certificaciones de Coaching y de Neuro Comunicación Positiva siempre formulo a mis estudiantes las siguientes interrogantes: ¿Recuerdan con precisión quién le dio su primer beso de amor?  Un sorprendente 90% de los participantes lo recuerda con claridad no importando la enorme cantidad de años de haber ocurrido, el 10 % restante son las damas que están presentes con su actuales parejas y no lo dicen, sino que esbozan una breve y picara sonrisa como señal que también lo recuerdan.

Luego les pregunto si recuerdan el nombre del profesor que les impartió clases en sus tiempos de colegiales de matemática o de física y también pronuncian el nombre y también mencionan a la mamá del profesor como un poderoso anclaje de recuerdos de trasnochos y de momentos de angustias ante un examen. La situación cambia radicalmente cuando les pregunto ¿Saben quién les enseñó a hablar? Aproveche amigo lector y  responda esta interrogante. La duda y la incertidumbre reina en el salón y las respuestas son en voz suave: creo que mi mamá, o mi nana, o mi abuela, o mi papá; lo cierto es que una habilidad tan fundamental en nuestra vidas no tenemos la certeza de quién nos enseñó y quién nos dio los primeros patrones comunicacionales.

¿Después del “mamá” y “papá”?

Todos nacemos con las habilidades para convertirnos en un gran comunicador. Tanto es así, que si al momento de ver la luz por primera vez y ante el poderoso estímulo que representa la nalgada del médico, el neonato debe llenar de aire sus pulmones y soltar un poderoso grito y un llanto de alegría por haber nacido vivo.

El Dr. Jaime Bermeosolo afirma en su libro Psicología del lenguaje que los niños a finales del primer año son capaces de comprender cierto número de palabras familiares. Esto ocurre antes de comenzar a producir una actividad articulatoria controlada como lo es el balbuceo y decir su primer mamá o papá. Así va desarrollándose hasta alcanzar los 7 años de edad cuando según el mismo autor un 90% de los niños ya articula sonidos de diptongos y grupos de palabras. A partir de esta edad, a menos que los niños presenten una afasia o problemas anatómicos-fisiológicos que le impiden comunicarse, los padres se olvidan de seguir enseñando a sus niños la manera correcta de comunicación. Dejando en manos de la escuela, la cual obliga al niño a adoptar un estereotipo de lenguaje el cual es normalmente: “Hazlo como yo digo” y ocurre lo que el Dr. Bermeosolo  señala: “…de esta manera el niño comienza a descubrir de que el lenguaje es un medio por el cual los demás lo controlan y comienza a aplicarlo en sus propios intentos de controlar a sus amigos y familiares” comienza entonces y parafraseando a Daniel Goleman el espiral de prohibiciones, aprobación y desaprobación, chantajes emocionales, amenazas, etc. Escucharé las frases que usas para comunicarte y te diré cómo fue tu crianza.

¿Cuándo nos ocupamos de aprender a comunicarnos?

Desde tiempos muy antiguos se ha dicho que el amor mueve montañas. Una forma metafórica de expresar que cuando andamos tras nuestra alma gemela realizamos las más grandes proezas. En la antigüedad, los caballeros de hermosas armaduras y sobre un noble corcel derrotaban a feroces dragones. Valientes guerreros, cabalgaban por montañas y llanuras, enfrentaban ejércitos. Los más valientes marineros dominaban a los océanos más furiosos.

En estos tiempos modernos el mayor desafío que enfrenta una persona enamorada es encontrar la manera adecuada de comunicarte tu pareja. EL Dr. Geoffrey F. Miller, psicólogo evolucionista estadounidense que actualmente trabaja como profesor asociado de psicología en la Universidad Estatal de Nuevo México, Señala que: “Los seres humanos aprenden las palabras para impactar y seleccionar compañeros potenciales de manera más efectiva”. 

La búsqueda del amor, la idea de impactar a la persona que se corteja puede hacer que un individuo aprenda vocabulario y frases de la profesión o actividad de la otra persona. El amor también puede llevarlo a mejorar la forma como escribe los mensajes de texto a través de los teléfonos celulares. La inspiración que nos produce el estar enamorados puede servir para medir si sabes comunicarte.

¿Cómo te comunicas en tu organización laboral?

Indudablemente el proceso educativo va a tener un profundo impacto en la forma como hablamos y en la forma como nos comunicamos. Desde la adolescencia hasta la etapa adulta cuando termina su formación profesional el individuo comienza a perfilar su modelo comunicacional, en la mayoría de los casos va a ser muy racional, metodológico y con patrón de causa –efecto muy marcado en su conducta. Este modelo combinado con unas excelentes habilidades técnicas le permite al individuo ser un profesional exitoso y hasta alcanzar ciertos niveles de liderazgo en las organizaciones donde laboran.

En los últimos tiempos cada vez que hago Coaching organizacional o Coaching ejecutivo me encuentro con el mismo paradigma: Los Profesionales son contratados por sus valiosas habilidades técnicas y luego son despedidos por sus escasas habilidades sociales. Muchos no comprenden que para asumir posiciones de liderazgo en las organizaciones se debe tener una comunicación que produzca resultados esperados, que se puede influir y persuadir a las personas a que realicen una determinada actividad si se le habla con respeto y cortesía.

Para tener un ambiente laboral acorde y en armonía, una persona debe utilizar las herramientas de la Neuro Comunicación Positiva para edificar unas buenas relaciones interpersonales con todas las personas que le rodean.

Norberto Peña Quintero

¡Compártelo en tus Redes!