San Javier, el pueblo uruguayo donde el 90% de los habitantes son de origen ruso

A principios del siglo XX, el cabecilla de la comunidad religiosa ‘Nueva Israel’ Vasili Lubkov, emprendió su huida de la Rusia gobernada entonces por el zar Nicolás II con el propósito de profesar libremente sus creencias. Y encontró su refugio, a más de 10 mil kilómetros.

Para esa época, el presidente de Uruguay Jose Batlle y Ordoñez, respaldaba el ingreso de campesinos provenientes de Europa para labores de sembrado y recibió a las 300 familias rusas lideradas por Lubkov. De esta manera fundaron el 27 de julio de 1913 el pueblo de San Javier a orillas del Rio Uruguay, limitando con Argentina.

Respecto al origen de su nombre, existen algunas versiones que aseguran que es un homenaje al fallecido hijo de José Espalter, ministro de Fomento y Agricultura de ese tiempo. Otros apuntan a que la región se llamó así por los establecimientos jesuitas de la época colonial.

La llegada del girasol y la salida del profeta

Foto: http://www.elpais.com.uy

“La primera década de la historia de esta colonia rusa en territorio uruguayo estuvo marcada por el enfrentamiento entre lo laico y lo religioso, entre el encierro y la cultura local”, señaló Luis Roux, periodista del periódico El Observador.

“San Javier funcionó en sus primeros años como una especie de ciudad-Estado que contaba con leyes propias, con el jefe de la secta al mando, un dictador patriarcal que abarcaba el poder temporal y espiritual”.

Fue en ese entonces cuando, a través de la colonia rusa, se introdujo en Uruguay la planta de girasol que hasta ese momento era desconocida en el país. De ahí que se edificara en San Javier el primer molino para producir aceite derivado del cultivo de girasol. Esta actividad, junto con la agricultura, se convirtió en la base de la economía del pueblo.

Lubkov gobernó San Javier hasta 1926. Ese año las autoridades estatales lo retiraron del cargo de administrador general entregando su función al Banco Hipotecario de Uruguay. Esto llevó al profeta a salir del país en compañía de 50 familias. Aunque no se sabe con certeza cuál fue su destino, se dice que retornó a la naciente Unión Soviética.

Perseguidos por la dictadura

Las obligaciones con el Banco Hipotecario y la disputa por los terrenos protagonizaron los principales hechos en San javier durante los años posteriores. Finalmente, esto se saldó en 1953 con la expropiación de tierras y su entrega a los habitantes.

Varias décadas transcurrieron en relativa calma hasta 1973, cuando un golpe de Estado en Uruguay, cambió las cosas para la colonia rusa.

Animada por los autoritarios gobiernos que en aquellos años se instauraron en América, la dictadura uruguaya emprendió una persecución contra todas aquellas personas que pudieran simpatizar con el comunismo. Y a pesar de que los pobladores de San Javier no eran seguidores (ni lo son actualmente) de ideología política alguna, su procedencia rusa los puso en la mira de la represión.

San Javier quedó prácticamente sitiado, al punto que a sus habitantes se les prohibió hablar ruso. Tuvieron que soportar la arremetida constante de los militares, quienes literalmente invadieron el pueblo en 1980 para detener a varias personas y destruir algunas de sus edificaciones principales. Uno de los hechos más lamentables ocurrió en 1984, cuando el ejército secuestró y asesinó al médico local, Vladimir Roslik, una de las últimas víctimas de aquella dictadura que concluyó en 1985.

San Javier en la actualidad

Hoy, pasados más de 30 años desde la caída de la dictadura, el pueblo muestra una cara diferente. La avenida que da paso a la zona urbana y un hogar para ancianos apoyado por el Banco de Previsión Social  y el Fondo de Pensión de Rusia, llevan el nombre de Vladimir Roslik, en homenaje a su galeno asesinado.

La escuela pública de San Javier cuenta con la particularidad de ser bilingüe, en donde las clases se imparten tanto en español como en ruso. Esto explica por qué la mayoría de sus habitantes hablan perfectamente el idioma de sus antecesores.

Foto: http://www.republica.com.uy

Visitar hoy esta hermosa colonia rusa hace parte de los imperdibles destinos turísticos de Uruguay. Por carretera, se puede llegar en un poco más de 4 horas partiendo desde Montevideo, para lo cual se recomienda contratar un servicio confiable de alquiler de autos en empresas como Europcar Uruguay.

Entre los sitios más interesantes de San Javier se encuentra el Museo de los inmigrantes, que fue fundado en 1998 con el fin de exponer allí toda la historia del pueblo. El último domingo de julio se conmemora su fundación con danzas y comidas típicas de Rusia. El colectivo celebra además año a año “la fiesta regional del Girasol” como un homenaje a sus fundadores y una muestra de la importancia del girasol en el desarrollo económico de la región.

Foto: http://www.elobservador.com.uy

Desde allí se puede ingresar además al parque nacional Esteros de Farrapos e Islas del Río Uruguay y al Balneario Puerto Viejo que se encuentra tan solo a cinco kilómetros. La antigua casa donde vivió el líder Vasili Lubkov hoy es Monumento Histórico Nacional.

Las grandes matrioskas en la plaza principal, la típica gastronomía, las coloridas celebraciones de la comunidad y las particulares construcciones dicen mucho de la identidad rusa de San Javier, uno de los sitios más excéntricos y cautivantes del litoral uruguayo.

Foto: www.montevideo.com.uy

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