Hace poco, un ejecutivo colombiano, generó un gran asombro al renunciar en su cargo. La razón que lo llevó a demitir fue basada en esta premisa “volver a lo básico y simple”. Este hombre reveló, que la felicidad está en disfrutar viendo jugar a su hijo o gozar un rico helado junto a su esposa.

Este testimonio aclaró que la cultura de hoy en día, quiere engañarnos haciéndonos creer que la felicidad la encontramos en carros, viajes, lujos o todo lo material. Pero justamente tener un pensamiento de esas características es la entrada al vacío interior que hoy en día muchas personas padecen.

Pues, recordemos que las cosas materiales van y vienen; y en el final solo estamos nosotros, lo que somos y hemos podido construir en base a los aprendizajes que hemos concebido y a la experiencia de vida. Es por todas estas cosas que la clave de la felicidad la hallamos en valorar las cosas pequeñas, lo invisible a los ojos, lo cotidiano.

La felicidad en las cosas pequeñas

Goza de las cosas pequeñas de la vida, pues un día te percatarás que eran las más grandes. La vida está repleta de acontecimientos que pasamos por alto, ya que el solo hecho de tenerlos, nos hace creer que estarán allí para siempre, ignorando su gran valor.

Cosas tan sencillas pero maravillosas como ver, caminar, respirar, levantarse diariamente, oler, tener amigos, amar y ser amado, tener una familia, gozar del calor del sol y de la belleza de la luna; son las que hacen que salgamos del pesimismo, nuestro inconformismo incesante, nuestro cansancio y mal humor.
Nuestra vida es muy vulnerable y en cualquier momento puede dar un giro repentino e inesperado, pues tal y como el viejo refrán lo afirma: “Todos sabían lo que poseían, pero jamás creyeron que podían perderlo” o también “nadie sabe lo que posee hasta que lo pierde”. Es por esto, que debemos prestar más atención a las cosas simples de la vida, las cuales ocurren a diario y darles un sentido.

Graciela de Filippis expresa en uno de sus artículos que “Nuestro mundo está repleto de sueños, de luz, caricias y colores, de cosas pequeñas, las cuales, si uno aprende a exprimirlas y a disfrutar de ellas, ha encontrado la llave que abre la puerta de la felicidad”

La simplicidad de la vida

Una de las cosas que ayuda a valorar las cosas simples, es la sencillez, asociado con la humildad, puede ayudarnos a reconocer que existe mucho para aprender. La guía de Valores Humanos, de Leslie Rosen, nos proporciona algunas ideas para valorar y vivir la sencillez.

  • Ser conscientes que no somos seres perfectos y que siempre podemos aprender algo de otras personas.
  • Saber que no somos autosuficientes y que nadie a nuestro alrededor lo es.
  • Tener en cuenta que la felicidad puede hallarse en la vida cotidiana y que es algo que no se puede comprar.
  • Reconocer que nuestra dedicación y entrega es la que nos vuelva más humanos. Ayudar al necesitado.
  • Ser tolerantes, amables y generosos con todas las personas que nos crucemos.
  • Mantener una mirada de igualdad para con todas las personas, quitando la soberbia de creernos mejores.
  • Ser siempre humildes y sencillos.
  • Valorar las cosas simples de la vida
  • Reconocer que la riqueza de una persona no se asocia a lo material y económico.

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