Tirar los penaltis es cuestión de ‘cabeza’

El fútbol es un ejercicio de intuición, inteligencia y habilidades. No se trata de un juego estático sino es un arte dinámico que implica una serie de movimientos físicos y de decisiones cerebrales que se juntan en el mismo instante, ya que incluso una fracción de segundo puede ser determinante, puesto que la velocidad es un factor básico. Está claro que a la base existe un trabajo importante en cuanto a entrenamiento físico para que el jugador pueda aguantar el esfuerzo durante los 90 minutos de juego, por no hablar de los programas de pretemporada hechos adrede para el largo periodo que vendrá.

pero en los momentos más cruciales de algún partido, cuando depende el éxito y el resultado del equipo y de toda una temporada, el factor cerebral es mucho más importante que el físico. Eso pasa porque a la hora de tomar una decisión importante que involucra el cuerpo, tener la mente limpia y decidida y mantener la sangre fría es esencial para tomar el camino correcto.

El ejemplo más claro de la importancia del factor psicológico en el fútbol es el de los penaltis, sobre todo en el caso de las tandas de penas máximas que deciden la asignación de un trofeo importante, como puede ser la Champions League o un campeonato del mundo de selecciones. Los penaltis no son una lotería sino que el acierto deriva de la estabilidad psicológica de los que los chutan.

A nivel estadístico, existen una serie de variables y de condiciones que favorecen un equipo respecto al otro. El Profesor Ignacio Palacios-Huerta, de la Facultad de Economía de Londres, ha efectuado un análisis muy cuidadoso sobre nada menos de 1.343 penaltis en 129 tandas y la primera conclusión es que en el 60.5% de los casos acaba ganando el que empieza a tirar. Esto puede ser, pensando a bote pronto, en primer lugar porque el que tira primero y acierta mete presión al rival y, de alguna manera, está obligando al otro a acertar para meterse en una situación de ventaja psicológica, aunque sea efímera y no del todo concreta.

Otras estadísticas demuestran varias tendencias: la más importante es la que confirma que el acierto con más éxito, es decir el que se realiza el 92% de las veces, es el que permite ganar la tanda. En este caso sí que el que patea demuestra tener sangre fría y una capacidad de precisión importante, ya que la presión suele ser enorme en esta situación. Al revés, el fallo es más frecuente cuando se tira el penalti que hace perder la tanda, es decir cuando el balón pesa muchísimo y la responsabilidad – más o menos directa – de la suerte del equipo está en el pie de un solo jugador.

En definitiva, es evidente que el éxito de un futbolista pasa en primer lugar a través de su integridad psicológica, el primer paso para acertar con los pies en los momentos complicados.

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