Pacientes con apendicitis podrían ser tratados sin necesidad de cirugía

Según un estudio científico, los antibióticos podrían ser medicamentos adecuados para tratar este popular problema médico.

Pacientes con apendicitis podrían ser tratados sin necesidad de cirugía

Una de las intervenciones quirúrgicas más comunes es la realizada para retirar el apéndice. Casi toda la población se ha sometido a esta operación o conoce a alguna persona que haya sido operada por esta causa. Alrededor de 300.000 operaciones de apéndice se realizan al año solo en Estados Unidos.

JAMA, diario científico, publicó un estudio que plantea que la apendicitis podría ser tratada sin necesidad de recurrir a cirugía. Según la investigación, los antibióticos podrían ser medicamentos adecuados para tratar este problema médico. Se plantea la hipótesis luego de conocerse que era la forma en la que los submarinistas trataban la apendicitis en medio de la Guerra Fría. Esta información fue revelada por F. Thurston Drake, doctor del Boston Medical Center.

De acuerdo con Drake, la teoría del uso de los antibióticos durante la Guerra Fría gano popularidad en los últimos 20 años. Por ello, se decidió realizar un estudio que demostrara si el tratamiento es válido, o si se trata de una técnica que solo logra retrasar lo inevitable: la operación.

La apendicectomía, como se llama a la cirugía, continúa siendo el tratamiento predilecto de los doctores. La mayor parte argumenta que el apéndice no es necesario para las personas. Removerlo evita problemas y se trata de una intervención muy poco riesgosa. Afirman que una vez sacado, ya no puede generar ningún inconveniente en el organismo.

La investigación

Para le estudio, se hizo seguimiento a una población de 530 personas -hombres y mujeres-. Todos ellos habían sido diagnosticados con apendicitis en algún momento. Unos fueron tratados con antibióticos y otros fueron tratados con la apendicectomía. Todos tenían entre 18 y 60 años. El estudio tuvo una duración de cinco años.

Las cirugías fueron convencionales. El tratamiento con antibióticos incluyó la aplicación de una dosis de Ertapenem por tres días. Era aplicada de manera intravenosa. Para finalizar el tratamiento, el paciente debía ingerir antibióticos orales durante una semana.

apendicitis
Imagen ilustrativa.

Los resultados

61% de los pacientes que recibieron tratamiento con antibióticos superaron la observación por cinco años con éxito y no requirieron de ningún tipo de intervención quirúrgica. 39% presentó complicaciones en ese tiempo y debió regresar a consulta médica, y someterse a una apendicectomía. 27,3% se vieron en la necesidad de volver un año después de haber realizado el tratamiento para poder ser operados.

Aunque el resultado no es el mejor, pone otro paradigma sobre la mesa: existe otra opción para tratar la apendicitis. El riesgo no es similar para todos. Popular Science explicó que las personas mayores o muy enfermas podrían tener problema con la cirugía. Por lo que tener otra opción es muy importante.

El riesgo siempre está presente. La persona puede optar por un tratamiento con antibióticos y tener que someterse a la intervención quirúrgica más adelante. Pero también existen riesgos asociados con la realización de una operación rápida.

Las preocupaciones y dudas siguen presentes. En especial, aquellas que atacarían a los pacientes que deciden no remover el apéndice. Sería muy difícil comprender luego si presentan dolor de apendicitis, o si solo tienen una molestia producto de alguna comida.

Para Drake, un problema es que los doctores receten antibióticos sin saber si en efecto es una apendicitis. A largo plazo, estas acciones pueden generar inconvenientes en la aparición de bacterias resistentes a los antibióticos.

Drake no estuvo involucrado en el estudio ni forma parte de los investigadores. Pero opina que ambos tratamientos son válidos. Solo se debe entender cuál funciona mejor para cada paciente.

Añade que la toma de decisiones debe estar centrada en el paciente. En especial, cuando se cuenta con más de una opción válida. Es necesario que el médico sea capaz de comprender cuáles son los beneficios y cuáles son las desventajas de cada opción. Solo así se podrá dar el cuidado más adecuado y tomar decisiones buenas en conjunto con cada paciente.

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