truco de magia revelado

Solo una demanda judicial podrá hacer que un mago revele sus secretos. Al menos así le ocurrió al afamado ilusionista David Copperfield, quien vio descifrado uno de sus misterios durante la audiencia tras ser demandado por negligencia por un británico que asistió a uno de sus espectáculos en Las Vegas, en el que aseguró resultar gravemente herido.

El demandante afirma que padece una lesión cerebral a causa de un traumatismo sufrido mientras fue voluntario en el show que el mago hizo en el MGM Grand de Las Vegas, hecho por el que Copperfield deberá comparecer ante el jurado muy pronto.

En el espectáculo de aquella noche, titulado “Lucky 13”, Copperfield hizo desaparecer a 13 personas de su público, quienes subieron a una plataforma, ocultándolos de la audiencia con una cortina, pero tras quitarla no estaban. Habían desaparecido mágicamente.

Se trata de un truco que en la última década ha contado con la participación de al menos 55 mil voluntarios, según la sinopsis publicada en la página web del mago, en el que las personas son misteriosamente transportadas hacia detrás de la audiencia de manera instantánea. Existen muchos videos que lo muestran.

David Copperfield en la corte en Las Vegas. Sus abogados intentaron evitar la revelación de cómo funciona un truco de desaparición. Fotografía: John Locher / AP

Un truco de magia revelado “por accidente”

Pero hace cinco años sucedió algo inesperado. Gavin Fox, que ahora tiene 58 años, se cayó en un punto del recorrido cuando participaba del show como voluntario. Esto ha obligado a que Chris Kenner, productor ejecutivo y amigo de Copperfield, haya tenido que contar ante la justicia penal, los entretelones de uno de los trucos que más ha caracterizado al famoso ilusionista de masas.

Kenner lo reveló todo. Una vez perdidos de vista por parte de la audiencia, los asistentes del mago hicieron pasar al grupo de voluntarios tomados del público por diversos pasadizos oscuros guiados por apenas unas linternas, entre cortinas y pasillos, incluso atravesaron la cocina, sin saber hacia dónde iban. Todo fue de manera apresurada, para que Copperfield los hiciera aparecer al momento justo en el lado opuesto del recinto.

“No se trató de una carrera de obstáculos”, dijo Kenner al ser preguntado sobre las condiciones de la ruta, por parte del abogado demandante Benedict Morelli, durante la comparecencia en la que su compañía, Backstage Employment and Referral Inc, también es acusada. Gavin Cox afirma haber gastado más de 400 mil dólares en servicios médicos por las lesiones sufridas en el acto.

Voluntario: de la emoción a la incertidumbre

A pesar de los señalamientos, Kenner se rehusó a asegurar que transitar esa ruta significara algún peligro para los participantes, luego que Morelli le preguntara si el equipo de producción constató de alguna forma la condición física de las personas del público seleccionadas para formar parte del acto o si la vestimenta y el calzado eran apropiados.

Morelli dijo que su cliente no sabía lo que pasaría cuando escuchó que le dijeron “levántate, ven conmigo”. Contó que los voluntarios fueron sacados de sus lugares cuando el telón los ocultaba de la audiencia y de manera apresurada “se abrieron paso a través de un pasillo secreto y un área al aire libre que los llevó de regreso al teatro”. Aseguró que se trató de una ruta oscura y desconocida para todos, e incluso debieron pasar por una pendiente y una zona empolvada donde había escombros de construcción.

De acuerdo con su relato, Cox habría sufrido una caída durante el recorrido en la que se dislocó el hombro, que luego se convirtió en un dolor crónico que le derivó en una lesión cerebral. Junto con su esposa Minh-Hahn Cox, el hombre demanda por negligencia al sufrir daños generalizados.

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