El ultimátum del FC Barcelona a Ousmane Dembélé

Ousmane Dembélé

El talento no es sinónimo de éxito en el mundo del fútbol. Convertirse en un buen futbolista requiere esfuerzo y sacrificio en el día a día. Unos valores que no está demostrando Ousmane Dembélé en su etapa en el FC Barcelona.

El francés aterrizó en el verano de 2017 tras la inesperada salida de Neymar rumbo al París Saint-Germain. Un jugador con enorme talento, pero que cuenta con unos valores poco profesionales para la exigencia de un club que cada año es favorito en cualquier casa de apuestas en todas las competiciones.

Sus constantes impuntuales y malos hábitos de vida fuera de los terrenos de juego están haciendo perder la paciencia a la entidad, aunque están dispuestos a darle una última oportunidad antes de empezar a hablar de una posible salida.

El delantero francés es un tipo diferente, especial, incluso excéntrico. Sus actitudes, tanto dentro como fuera de los terrenos de juego, siguen sorprendiendo día tras día a los miembros del FC Barcelona, especialmente por su falta de profesionalidad.

Recientemente, el futbolista de 21 años fue protagonista de una nueva falta de disciplina ausentándose en un entrenamiento del equipo azulgrana por una gastroenteritis, una infección de la cual no avisó hasta minutos antes de que diera comienzo la sesión dirigida por Ernesto Valverde. El técnico extremeño dio un toque de atención al francés y le dejó fuera de la lista de convocados para el partido ante el Real Betis Balompié en el Camp Nou.

A pesar de no estar incluido en la convocatoria ante el club andaluz, Dembélé estaba obligado a presenciar el encuentro en el Camp Nou para apoyar a sus compañeros. Como norma general, los jugadores que no van convocados suelen mostrar su compromiso con el club bajando al vestuario antes del partido para escuchar la habitual charla del entrenador y animar a sus compañeros.

Sin embargo, el futbolista francés volvió a demostrar su problema de impuntualidad llegando apenas cinco minutos de que Mateu Lahoz indicara el comienzo del choque. Primero se quedó en el vestuario azulgrana siguiendo el partido antes de irse a su asiento cercano al banquillo local.

La gota que ha colmado el vaso

Dembélé ha mostrado una actitud incorregible desde que aterrizó en Barcelona en el verano de 2017. Una falta de adaptación y profesionalidad que se refleja en sus constantes retrasos a los entrenamiento del equipo, malos hábitos alimenticios y una evidente falta de integración en el vestuario azulgrana.

Una disposición que también se traslada al ámbito puramente deportivo, ya que no termina de entender los mecanismos diseñados por Ernesto Valverde. Una serie de elementos que ha generado un profundo malestar en el club, aunque todavía confían en la calidad y proyección del futbolista.

El club ha decidido tomar cartas en el asunto pidiendo al futbolista que tenga una actitud mucho más profesional, especialmente en su integración en el vestuario porque únicamente mantiene relación con sus compatriotas Samuel Umtiti y Clément Lenglet.

Esta es la última oportunidad de Dembélé para dar un paso adelante y demostrar porqué es el segundo fichaje más caro de la historia del FC Barcelona: 105 millones fijos más 40 en variables. De lo contrario, el equipo azulgrana no le quedará más remedio que ponerle en el mercado el próximo verano.

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