Pasos a seguir para vender el coche de un difunto

Pasos a seguir para vender el coche de un difunto

La venta de un vehículo cuya titularidad pertenece todavía a una persona fallecida no es precisamente un trámite grato de atravesar. Y es que se trata de una situación que no es comparable con la adquisición, por ejemplo, de un coche usado.

Cada vez es mayor el número de personas que vende bienes conseguidos por medio de una herencia, puesto que en numerosas ocasiones la falta de dinero en efectivo acecha significativamente. A pesar de ello, un requerimiento imprescindible para traspasar la posesión de una persona fallecida pasa esencialmente por transformarse en su propietario legal

En este sentido, es importante estar al tanto del protocolo que es necesario seguir ante administraciones como la Jefatura de Tráfico o la Delegación de Hacienda para producir un cambio de titularidad del coche de un fallecido.

Convertirse en heredero del vehículo del fallecido

Cuando se reconoce una herencia, la persona que hereda no cuenta con la potestad para poder hacer la transferencia del coche cuyo titular ha muerto. De esta forma, son múltiples los documentos necesarios a presentar.

En primer lugar, es preciso conseguir el certificado de defunción del dueño del vehículo, tramitado por el registro civil del municipio donde tuvo lugar el fallecimiento. El certificado de últimas voluntades es también obligatorio presentarlo, y debe ser gestionado a partir de las dos semanas de la muerte del titular. El siguiente paso es hacerse con la liquidación del impuesto de sucesiones, que acredita el listado de los bienes expuesto en Hacienda, donde debe estar presente el automóvil en cuestión. De igual modo, resulta vital conservar el pago de dicho impuesto.

Cambiar la titularidad en Tráfico y en Hacienda

Cuando la herencia haya sido distribuida, al heredero al que se la haya asignado el coche le llegará el turno de presentar, primero en Hacienda y luego en Tráfico, otra serie de documentación, como se detalla en transferenciasimposibles.com

Así, será imprescindible reunir el permiso de circulación del coche heredado, el Documento Nacional de Identidad del heredero, el impuesto relativo a la tracción mecánica, el impuesto de transmisiones patrimoniales y la solicitud de transmisión del vehículo. Además, hay que pagar un tributo en Tráfico por el cambio de titular. A partir de aquí, sólo resta presentarlo todo en ambas administraciones.

Un dato que hay que considerar es que el heredero del coche debe pedir en el plazo de tres meses la tramitación como titular del nuevo permiso de circulación. Con ello se materializa el cambio de titularidad en la Dirección General de Tráfico.

A su vez, si el heredero no ha cumplido los dieciocho años o se encuentra en una situación de incapacidad, será necesario el consentimiento por escrito de la persona que ejerza su tutela. En cuanto Tráfico emita el nuevo permiso de circulación bajo los datos del nuevo titular, el automóvil estará listo para poder ser vendido.

La venta

Finalmente, cuando se haya seguido todo ese procedimiento previo de manera correcta, la gestión y el papeleo necesarios que restan para realizar la transferencia del vehículo serán los convencionales cuando se trate de proceder a la venta del vehículo.

Esto incluye repetir cada uno de los movimientos dados al provocar el cambio de titularidad, pero incluyendo, además, un contrato de compraventa de coches de segunda mano, que estará firmado por cada una de las partes interesadas en el acto. Asimismo, habrá que aportar cuatro copias de la declaración de transmisión de compraventa, también debidamente firmadas.

Como añadidura, y para que el peso de la ley no caiga sobre el nuevo titular, hay que poner de relieve la conveniencia de cambiar de nombre el seguro del coche. Para llevar a cabo este trámite es preciso establecer una comunicación con la empresa aseguradora e informarle del fallecimiento para así confeccionar, tramitar y firmar otro contrato bajo la figura del nuevo tomador. En consecuencia, será modificada la tipología del seguro, su cobertura y la tarifa que constituyen dicha relación contractual.

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