Opinión: Warhol y el corazón de Manhattan

Warhol y el corazón de Manhattan

Paseando por Madrid un servidor se dio de bruces con la exposición Warhol en el recinto CaixaForum. La curiosidad fue la causa la consecuencia un impacto insospechado de grado superior. ¿Puede hablar el arte?. No solo habla; tiene su propio lenguaje muchas veces encriptado.

La deshumanización del arte ha ido en paralelo a la deshumanización del hombre. No se entiende la una sin la otra. No tendría ninguna lógica. El arte tiene la capacidad de expresar lo que sentimos y pensamos: lo que somos. Aunque el arte pop tuvo su origen en Inglaterra en los 50, Andy Warhol y su arte mecánico fueron la eclosión; irreverente y hereje a lo que se entiende como concepción tradicional del arte: si el arte tradicional perdura el arte pop es un espasmo efímero. Si el arte tradicional dimana del alma humana el pop es su renuncia.

Roy Lichtenstein, otro paladín del arte pop decía: “los artistas pop intentamos distanciarnos de nuestra obra”, “yo deseo que mi obra tenga una aire programado e impersonal, pero no creo ser impersonal mientras la realizo”. A Andy Warhol (más afamado) se le considera el padre del arte pop y tal vez la fama no sea injustificada, su obra sigue la misma línea que la cultura pop y el sesentayochismo hippie. Fue el prócer de la que sería una de las bandas más legendarias e influyentes del rock de los 60; The Velvet Underground. Era la banda fetiche de Warhol. Se llegó a decir que Andy “poseía a Lou Reed” por la enorme influencia que tuvo sobre él y el resto del grupo, así lo afirmaba el escritor inglés Victor Bockris especializado en biografías de estrellas del rock. Es decir hombres del arte transgresor como Warhol permeabilizaban a las bandas de rock y demás iconos de la cultura pop. ¿Y que permeabilización podía ser esa?.

Warhol fundó un estudio de arte llamado The Factory (La Fábrica) en Midtown, en Manhattan. Atendía a ese nombre, por las continuas producciones serigrafiadas en cadena que Warhol fabricaba en serie. Su fuente de inspiración eran drogadictos, bandas de rock, estrellas porno, drag-queens y transexuales. El trabajo de Warhol no se circunscribía a serigrafiar instantáneas de mil maneras diferentes; al amparo de bacanales infectados de drogas hasta el tuétano, había algo más: utilizaba algunos amigos suyos para filmar relaciones sexuales. Eso era lo más bondadoso; la perversión llegaba cuando algunos de los asiduos de la factoría se ofrecían a escenas de sadomasoquismo: individuos azotándose entre sí, otros atados de pies y manos a una silla donde se les vejaba y maltrataba (con el consentimiento dado muy probablemente bajo los efectos de los narcóticos) todo en una ambiente tétrico y decadente.

Curiosamente fue Warhol quien propuso para la banda que apadrinaba el nombre de The Velvet Underground, sacado del título de una novela sadomasoquista de Michael Leigh. El amor libre representaba la coartada perfecta para ahondar al máximo en ese club artístico de desenfreno y aberración. Se trataba de convertir el arte en algo mecánico para ello había que deshumanizarlo y para deshumanizarlo había que subvertirlo desde todos los ángulos: diseño, fabricación, comercialización y estética. Para eso no hay mejor materia prima que jóvenes manejables desde su irreverencia, la explotación sin límites de esa irreverencia, fue el as que tenía en la manga el mentor del arte pop.

Las ‘estrellas del arte’ que frecuentaban The Factory se caracterizaban por un estilo de vida muy en consonancia con aquellos tiempos: dinero, fama, fiestas, drogas y alcohol. La factoría les promocionaba y ellos promocionaban la factoría. El grupo Factory por antonomasia fue Velvet Underground. La influencia de Warhol y ese tugurio siniestro llamado The Factory hizo estragos: Lou Reed más tarde en solitario grabó Transformers (clara alusión a la transexualidad) un álbum basado en la transgresión marca Warhol, donde destacó aquella canción llamada “walk on the wildside” que generaciones de jóvenes de todo el mundo han tarareado como un himno sin saber que relataba los desmadres de la factoría: transexualismo, promiscuidad, drogas y cosificación. Reed era el prototipo perfecto para Warhol; a los 14 años sus padres le sometieron a tratamientos de electroshock (dicen que, aunque no está claro) para curar su homosexualidad.

Otro icono de La factoría fue la actriz Edie Seqwick asidua a las bacanales de droga y sexo que organizaba, participó de manera notable en las películas de Warhol. A los 19 años ya había estado enferma de anorexia y tenido un aborto. Durante un tiempo fue novia de Bob Dylan, que también daba sus borneos por la factoría de Warhol pero no llego a dejarse enredar. Las drogas acabaron con la vida de Edie Seqwick y se especuló con el suicidio como causa. Valery Solanas, fue una feminista radical y heroína de poca monta que tuvo sus coqueteos con La factoría: de niña sufrió abusos sexuales por parte de su padre y a los 15 años ya había sido madre dando a su hijo en adopción. Desestimada en última instancia por Warhol, que le dio de lado, intento asesinarle.

La gran musa de Andy fue la modelo alemana Nico, la cantante que impuso casi por decreto para la Velvet Underground. Nico tuvo un affair con Lou Reed, acto seguido no tuvo ningún reparo en acostarse con el bajista John Cale, (expulsado a la postre por Reed) y después con el resto de la banda de manera que al final a Lou Reed le llevaron los demonios y siguió su camino. Eso acabo con la época dorada de la banda. Como ven el proyecto que abanderaba Andy Warhol estaba plagado de mentes sanas y equilibradas. Pero, como siempre, tipos como Warhol no son más que la punta de un iceberg.

Frente a la teoría bienpensante de la autoderiva natural siempre estuvo la teoría de la génesis premeditada. El mecenazgo capitalista nunca faltó a la cita con el arte moderno. Es más. fue su principal promotor. Entre los 15 museos más visitados del mundo, se encuentra el MoMA (Museum of Modern Art) ubicado también en Midtown, Manhattan. Es una organización no lucrativa adherida al imperio Rockefeller y está entre los museos con un mayor presupuesto en EEUU. Sus galerías y oficinas se encontraban desde 1937 en el Rockefeller Center Entre otras allí yacen algunas de las obras de Andy Warhol. Su creación se remonta a 1929 y la idea fue de Abby Aldrich Rockefeller, Lilli P. Bliss y Marie Quinn Sullivan.

Pero la voz cantante la llevaba la mujer de John Rockefeller Jr. .La fundación de la familia Carnegie (muy ligada a los Rockefeller) también contaba entre los financiadores del museo. Nelson pasó a ser presidente en 1939 y principal auspiciador del arte moderno neoyorkino. A partir de ese año Nueva York toma el testigo como capital del arte, los augurios de la Segunda Guerra Mundial ya habían desbandado a los artistas más vanguardistas de Europa camino de América., los nazis estaban persiguiendo en Alemania un arte que consideraban degenerado. Más tarde cuando entra en política Nelson Rockefeller como gobernador, su hermano David asume la presidencia del museo.

El control de la difusión del arte en América como cultura de masas estaba en manos de la familia Rockefeller. Por otro lado existen investigaciones recientes que aseguran el concurso de la CIA en la propalación de la cultura pop como medio para crear una disidencia controlada de izquierdas a partir de una cultura tremendamente transgresora y de este modo solapar el socialismo en USA.

En 1950 se crea el Congreso para la Libertad de la Cultura una organización anticomunista con sede en París y delegaciones en treinta y cinco países creada por la CIA (dato constatable desde 1966) y en donde tomaron cartas entre otras la Fundación Ford, la Fundación Rockefeller y la Fundación Farfield (otra organización tapadera de la CIA empleada para financiar a grupos y referentes intelectuales en la guerra cultural contra la extinta Unión Soviética). Sobre las urdiendas del congreso creado por la CIA, el escritor Peter Coleman en su Conspiración Liberal fue muy taxativo:“lucha por la mente de la Europa de la Posguerra y del mundo en general”.

¿ Existe relación entre esas dos patas del banco?. Por supuesto!. Nelson Rockefeller formaba parte muy activa del gobierno de los Estados Unidos en la época en que se auspició una suerte de New Deal para subvencionar a los artistas, y el centro de operaciones propagandísticas era el MoMA, ¿quién era su presidente? El recientemente fallecido David Rockefeller. Durante los años 40 y 50 Nelson Rockefeller ocupo cargos importantes cercanos al presidente entre ellos subsecretario de Sanidad, Educación y Bienestar.

Aún hay emociones más fuertes para mentes escépticas: el empleado de la CIA Tom Braden había sido director general del MoMA justo antes de su ingreso en la Compañía entre 1947 y 1949, e inmediatamente después estuvo a cargo de la división encargada de la guerra fría cultural. La sección se llamaba División de Organizaciones Internacionales (IOD). Esa división fue la encargada de montar con redoble de tambores el Congreso para la Libertad de la Cultura. Mientras las exposiciones del MoMA hacían giras por muchas ciudades europeas. El fundamento era propalar una cultura vanguardista americana izquierdista y a la par anticomunista. No se trataba tanto de eliminar los movimientos de izquierda sino de instigarlos y dirigirlos para controlar ese ala de pensamiento y fagocitar el comunismo.

En 1950, Denis de Rougemont participó en Berlín en la reunión intelectual que dio origen al Congreso por la Libertad Cultural, donde remunerado por la CIA ejerció el cargo de presidente del comité ejecutivo hasta 1966. Este filósofo y escritor también fue el fundador de la European Cultural Foundation (ECF). en 1954,otra institución cultural con sede en Amsterdam, aún vigente. A día de hoy, el vicepresidente de esta fundación es Rien Van Gendt, a su vez miembro del consejo de supervisión y asesoramiento de la Rockefeller Philathropy Advisors.

No ha de extrañar que el arte pop se instalara en EEUU, simultáneamente a su nacimiento en Inglaterra en los años 50, precisamente en Nueva York como arte insignia de la sociedad de la época y con un gran montaje promocional para poner en marcha la maquinaria de la sociedad de masas.

El nuevo arte, supuestamente espontáneo y rupturista, captó una gran masa crítica del ámbito urbano consumista y redefinió el sueño americano, todo con la inestimable ayuda de unos medios de comunicación volcados con la cultura pop. La CIA conseguía sus objetivos (acabar con el comunismo en USA y en buena parte de Europa) y los Rockefeller el suyo (controlar los movimientos culturales y contraculturales a través del arte haciendo soplar el viento a favor de su imperio, que traspasaba las fronteras de sus organizaciones). Habían llegado a una conclusión: la mejor manera de controlar a las vanguardias es protegerlas. La telaraña entre negocios, política y cultura estaba tejida.

A finales de los años 50 el crítico de arte David Sylvester acerca de las exposiciones que el MoMA enviaba a Europa utilizaba para definirlas términos como sentimentalismo, histeria, exuberancia descontrolada, expresión en exceso, obsesión, desenfreno o ensimismamiento absoluto. ¿Les suena esto de algo al arte de Warhol y a las bacanales de The Factory una década más tarde?.

Con todo, el deshumanizado arte de Warhol y su depravada factoría de estrellas (algunas de ellas estrelladas), de una generación autodestructiva por decreto, no son más que la punta de un iceberg; el del arte como vehículo para controlar al hombre. Porque monitorear el arte y dirigirlo hacia unos intereses particulares o de Estado, es desvirtuar su naturaleza, es deshumanizarlo . El objetivo final era ejercer el poder a través del arte moderno. Todo empezó en el corazón de Manhattan.

Eduardo Gómez

Referencias

losapuntesdelviajero.com – elespanol.com – filosofía.org – filosofía.org – lasinterferencias.com

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